Laila, una historia de superación

discapacidad-rehatransLaila Whait, nacida en el norte de Argelia, contrajo la poliomielitis cuando apenas había cumplido 7 meses. Desde entonces, lo tuvo todo en contra para cumplir el que sería su sueño: ser bailarina. Sin embargo, cuando llegó a España, decidió que no iba a dejar de intentarlo. Separada de su familia a su llegada a España, Laila sintió la necesidad de expresar sus sentimientos y explorar su creatividad a través del baile.

Su aventura con la vida, comenzó, a partir de los 18 años, paso a paso. Primero fue la fotografía (herramienta de la que ha acabado siendo una profesional), con la que, según ha declarado ella misma en más de una ocasión “pude profundizar en mi misma”. Fue algo así como la antesala a entrar en el mundo de la danza y del arte. Comenzó en Girona, donde vivía, descubriendo y probando sus propios límites en su propia habitación “hasta que, un día, conocí a una coreógrafa que me dio la primera oportunidad”. Con el tiempo, Laila comenzó a bailar en compañías que, cada vez, tenían más nombre… al tiempo que comenzó a viajar fuera de España para intentar convertirse en una profesional. Así es como Laila llegó a Inglaterra “enseguida descubrí que, allí, la diversidad en el mundo de la danza y el arte está más y mejor vista. En Inglaterra no hay ningún tabú o barrera, en España sí. Ahora que he conseguido alcanzar mi sueño, quiero trabajar para que no se excluya a nadie, para que todo el mundo tenga su oportunidad“.

Hoy, Laila forma de la muy prestigiosa compañía Jessie Brett Dance Company, formada por bailarines con y sin discapacidad, bailarines que se mueven en silla de ruedas, con muletas o sin ellas o que tienen Síndrome de Down. Entre todos, montan espectáculos que van desde el Hip Hop a la danza contemporánea. Laila señala que “duran, como máximo entre 15 y 20 minutos (con descanso) porque los esfuerzos que realiza no son equiparables a los de cualquier bailarín. En todo caso, la gente suele quedarse muy sorprendida con nosotros pues ve lo que nunca ha visto. No se habla del baile de inclusión en los medios de comunicación y por eso, cuando me ven se queda bastante sorprendidos”

La verdad es que resulta del todo sorprendente ver a Laila dar saltos y hacer todo tipo de movimientos sobre sus muletas, movimientos en el aire…La bailarina ha conseguido hacer de sus muletas de fibra de carbono, a las que dice deber gran parte de lo que tiene, una suerte de juguete que maneja a su antojo “nunca he recibido ningún tipo de ayuda o subvención para comprarme las muletas”, afirma a pesar de que su discapacidad le obliga a llevarlas diariamente. Dura realidad para una joven a la que le ha costado encontrar un sitio en el que poder bailar como profesional. “Yo no puedo apuntarme al conservatorio o a una escuela de danza tradicional“, dice, algo que le ha supuesto “un problema más a la hora de avanzar”. Pero ella ha avanzado… y sigue avanzando.

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