Mujer y discapacidad: doble discriminación

silla de ruedas, mujer discapacitada, rehatrans, violenciaSegún Germán Sánchez, abogado de la Asociación de Mujeres con Discapacidad de Palencia (AMUDIS) “la mujer con discapacidad se enfrenta a una doble discriminación, por el hecho de tener una discapacidad y por ser mujer. Si comparamos su situación con la del grupo de mujeres sin discapacidad la discriminación es patente en todos los órdenes de la vida, y se acentúa en el ámbito de la violencia de género”. ¿Conclusión? La mujer discapacitada sufre violencia de género, en comparación con la mujer no discapacitada, de forma más grave y de manera más prolongada en el tiempo.

Esta declaración de German Sánchez no es un brindis al sol. Se apoya en datos recogidos en la última Macroencuesta de Violencia de Género, publicada en el año 2011. Según este estudio, mientras que el porcentaje de mujeres sin discapacidad que sufrían violencia de género era del 12,6 %, en las mujeres con discapacidad leve este porcentaje ascendía al 17,4%, y subía al 21,1% en las mujeres con una discapacidad grave.

A la hora de tratar de buscar una explicación a estas cifras, encontramos algunas razones quemujer, discapacidad, silla de ruedas, rehatrans son inherentes a la propia discapacidad como por ejemplo la menor posibilidad de defenderse o reaccionar frente a los ataques. De hecho, los estudios nos demuestran que cuanto mayor es el grado de dependencia, mayores posibilidades existen de sufrir violencia.

En otras ocasiones, y según Germán Sánchez “es la percepción social de la discapacidad, y la existencia de falsos mitos sobre la misma, la que fomenta la violencia. Así, se puede llegar a considerar a la mujer con discapacidad como una persona con menos valor o como un miembro inferior de la sociedad, carente de los mismos derechos y dignidad que el resto de personas. Dicha percepción hace que, en ocasiones, el maltratador no perciba el abuso y el maltrato como tal, le reste importancia o se llegue a justificar por la condición de la víctima”.

A todo esto, deberíamos añadir otras cuestiones que no deberíamos olvidar, como por ejemplo mujer discapacitada silla de ruedas rehatransque muchas mujeres discapacitadas tienen (o han tenido) un menor acceso al sistema educativo o a un empleo de calidad (o, siquiera, a un empleo). Por no hablar de situaciones de aislamiento, sobre todo en el mundo rural. Todas estas circunstancias acaban por reflejar una situación que hacen de la mujer discapacitada alguien mucho más vulnerable a ser objeto de violencia de género.

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REHATRANS

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